El día 26 de octubre fuimos todos los alumnos de 5º de excursión al Monte Hijedo. Tardamos como dos horas en llegar y cuando llegamos nos esperaban dos monitores, Óscar y Álvaro, que nos llevaron a una especie de cabaña. Una vez allí nos dieron diez minutos para tomar un tentempié y para hacer un pis.
En el monte Hijedo -bosque joven- aprendimos muchas cosas com por ejemplo que cuando había muchos árboles juntos crecían rectos para encontrar la luz solar, que en el bosque abundaban los robles y las hayas.También nos explicaron que cuando las microavispas mordían una hoja de un árbol para poner un huevo, el árbol desprendía un líquido para atacar a la avispa y, sin darse cuenta, ayudaba a que el huevo se cuidara mejor, metido en una especie de bola parecida al corcho.
El bosque, en general era precioso. Vimos setas, helechos con esporas, líquenes, musgo, bastantes toros salvajes, un zorro y, desde lejos, nos observó un jabato y Eloy escuchó un lobo. También vimos una caca de caballo tan grande que Victor decía que era una boñiga de troll...
El bosque era inmenso y sólo vimos una pequeña parte. Me pregunto ¿cómo será el resto?.
Ojalá lo pudiéramos repetir otro día porque era un monte maravilloso lleno de árboles de muchos tipos y muchos animales diferentes, hojas de muchas formas raras y con pinchos.
Para abreviar: tenía todo lo que un bosque tiene que tener.
Celia y Javier. Alumnos de 5º C.